Parte 2
Por: Jorge Damián Méndez Lozano
Che Juan, egresado de la licenciatura en psicología por la UABC y profesor de artes plásticas, pertenece a la tradición y estirpe de narradores orales que se mantienen dentro de los márgenes del cuento de espanto y los relatos paranormales. Conductor del programa La Hora del Espanto, Che Juan, explota la diversión, el morbo y la mofa que habita dentro del folclor de las leyendas y de las historias de miedo que circulan en la tradición oral mexicana.
¡Buenas Y Desgraciadas, Horripilantes Y Putrefactas Noches, Este Es Su Programa: La Hora Del Espanto!
Inicialmente el programa radiofónico, como dice Che Juan citando al psicoanalista Sigmund Freud, "trataría sobre cosas reales, reírnos de cosas reales: política, comedia. Freud dice que existen los miedos reales y los irreales. Los reales son los que me suceden a mí, por ejemplo, no tener dinero. Y el irreal es aquel que no me perjudica directamente a mí, pero lo pienso, por ejemplo, saber que en algún rincón de este mundo una madre se comió a sus hijos, o tener una pesadilla. Son miedos que no me dañan, pero que indirectamente están marcados en mi forma de ser”, dice Che Juan. Y agrega: "a este programa tengo como invitados a psicólogos, criminólogos, policías que me hablan sobre la maldad humana o hasta personas comunes y corrientes que quieren platicar sobre alguna leyenda o algún caso paranormal. El público radioescucha es de Mexicali, Tijuana, San Bernandino o el Valle Imperial y del estado vecino de Sonora".
― ¿Por qué rescatar al espanto de las historias orales?
“Todos de niño, a la persona que haya sido nuestro padre de alguna manera, siempre nos gustó escuchar a ese adulto hablar y ahí comenzamos a tomar, acoplar y distorsionar las historias a nuestra forma de ser. Mi abuela me puede contar de La Llorona que se aparecía en el Río Lerma, pero esa historia adaptada acá en Mexicali, donde hay canales de riego o carreteras, se tiene que acoplar la leyenda a lo fronterizo, entonces La Llorona murió porque la secuestró un narco y la mató, y ella escuchaba banda, usaba botas tribales y era fan de Jenny Rivera. Y se vale porque los miedos van cambiando con el tiempo”.
― El gusto por la tradición oral permanece, pero seguramente algún factor se ha modificado con la llegada de los medios electrónicos de comunicación, ¿cuál sería este factor?
“Ya no se necesita que el adulto te cuente una historia o leyenda, ya se pude ir directamente al internet y escucharla, cuantas veces quieras. En la tradición oral el momento de contar la historia es algo irrepetible, de ahí que cuando cuentas una historia cada que la cuentas es algo diferente. Es como el chiste, andaba con mi novia y se nos aparecieron tres chavos que nos molestan, entonces le pego a uno y los otros cinco…y al rato no eran cinco, eran diez los que me rodeaban; después vuelvo a contar la historia y ya eran como veinte. A medida que va avanzando la historia le voy agregando, y eso la hace más sabrosa, más interesante de contar”.
― ¿A qué le tiene miedo el habitante de Baja California?
“El bajacaliforniano le tiene miedo a muchas cosas, finalmente tenemos una amalgama de fantasmas, aunque no parezca, pero quizás a lo que más le tiene miedo es a perder sus cosas, sus pertenencias, porque somos gente desarraigada, somos migrantes. Aunque hayamos nacido en Mexicali o Tijuana, si tus abuelos y padres nacieron en otros estados de la república, ellos tuvieron que adaptarse, y la cultura que tú tienes está mezclada con lo que es la frontera norte que es Estados Unidos.
Somos una mezcla entre la mitad del nostálgico que anhela regresar a su casa, a su lugar de origen y la otra mitad del que añora irse al país de las barras y las estrellas a trabajar, y termina adaptando sus miedos. Por ejemplo, si mi abuelo es de Michoacán no sabrá quién es Freddy Krueger, pero yo sí lo sé por la influencia del sueño americano. Si te fijas, Freddy Krueger es El Viejo del Costal, es el mismo concepto; si te portas mal durante el día vendrá en la noche por ti para castigarte y llevarte al infierno”.
― ¿Qué tan amplia es la diferencia entre los miedos y leyendas de Baja California y la de los estados del resto del país?
“Es mínima, porque finalmente estas leyendas parten de la gente que es de allá, se las contaron sus padres, ellos son mestizos igual que nosotros y ellos a su vez, desde lo que viene siendo la parte prehispánica, la parte de la colonia, la independencia, la reforma, la revolución; hubo mucha gente que se tuvo que mover de lugar y ahí es donde dicen: mi mamá es de Durango y mi papá es de Veracruz, y es ahí cuando al mezclarse surge una amalgama de historias para contar. Esa es la importancia de los mitos y leyendas de la tradición oral, que son formadoras de valores, son identidad para decirte quién eres y de dónde vienes y por qué debes portarte bien. Las leyendas como los mitos tienen una función educativa. Por ejemplo: cuando eres niño si tu mamá no quiere que estés jugando pelota en la esquina de tu calle después de la diez de la noche, te dirá que ahí ahorcaron y enterraron a un señor que se aparece todos los días a las diez de la noche. O el caso del viejo del costal que es la antítesis de Santa Closs; te observa durante todo el año y si te portas mal te castiga y valiste wini”.
― ¿Cuál es la historia más narrada y comentada por parte de tu público radioescucha?
“Alguien se aparece en mi casa. Puede ser un niño, una señora, un señor. Regularmente son casas que fueron habitadas como segunda opción, es decir, la rentaron y luego la compraron o se mudaron temporalmente y no conocen su origen. He conocido profesionistas, por ejemplo, lo que fueron universitarios; algunos me han comentado que rentaron una casa y que se escuchaban pasos en la azotea o que tocaban la puerta a ciertas horas, y estamos hablando de personas estudiadas y de todas maneras tienen sus miedos y nos los pueden explicar.
Esta la otra parte, la de la población que no tuvo acceso a una educación más formal y que te dicen que en el pasillo se apareció un niño o su mamá y que a pesar de ser un familiar le tienes miedo porque es algo desconocido, ahí es donde se pierde el control, se supone que no debe ocurrir pero ahí está”.
― ¿Cuál es el fantasma más famoso de Mexicali?
“El fantasma más famoso de Mexicali, que es un arquetipo que está plasmado en todas las culturas es: la mujer que fue ultimada o fue engañada. En México comienza desde lo que viene siendo la Cuatlicue, la madre de todos los dioses que finalmente ve a sus hijos pervertirse y caer como imperio; posteriormente en la época española o de La Colonia se convertiría en, La Llorona y al venir para el norte, por ejemplo, tú que eres de Mexicali, vimos en los años noventa desaparecer los canales de riego que partían la ciudad, como en el caso de canal Independencia, y habrá quien diga que en ese canal se aparecía La Llorona, porque en las leyendas del sur este ser espectral se aparecía en las inmediaciones del agua. Si tapas el canal ahora las generaciones posteriores dirán que se aparece en el camino, como en el caso de la leyenda de La Posada del Camino, que está yendo hacia el puerto de San Felipe, que dice que se aparece una mujer que pide raite. O la mujer que pide raite y se te sube al carro en la carretera de La Rumorosa que está junto a la tubería de agua que sube a Tijuana. Vas para los campos de Islas Agrarias, ahí por los canales y los drenes y se aparece la enfermera que pide raite. Vas para Broawley y como ahí todavía es hispano y ahí encuentras a la mujer vampiro que pide raite. Si te fijas es la misma población y área, pero va adaptando las historias a USA, ya no es el espectro de mujer que tenemos en México, sino que tiene características vampíricas que coincide más con las formas de pensamiento del norteamericano. Tijuana tiene la leyenda de Juan Soldado; Ensenada a, Juan Pescador; y la leyenda del Cerro Cutuco, en Tecate".
― ¿Todas las culturas tienen en alguna versión a La Llorona?
En México tenemos a La Llorona, en Irlanda tienen a la Banshee, en Japón está La Mujer de la Boca Cortada y en Honduras está La Quemada, que es el mismo concepto, o es la madre que da muerte a sus hijos, o es la mujer engañada por el novio o es la mujer que el marido en un ataque de celos la asesina y vaga por el mundo. Esta mujer representa la parte negativa de lo que debe ser la mujer. La mujer representa la mamá, la que nos da la vida, la que nos cuida. Aunque no tengas mamá o te haya tratado mal, en tu esquema arquetípico de lo que debe ser la mama, ésta te debe cuidar y amar. Cuando ese esquema lo transformas y rompes, las personas buscan transformarlo en una idea y a esa idea le ponen diferente nombre, pero sin embargo es el mismo espectro: representa la mujer abandonada, asesinada, es decir, la chingada. La mamá violada por los españoles y que la misma tribu ya no la quiere porque es la utilizada, la ultrajada, la deshonrada y es a lo que le tenemos miedo, a perder el control.
― Mencionabas que estuviste hace poco en el Valle Imperial, en California, dándole publicidad a tu programa. Los pochos o chicanos (hijos de padres mexicanos nacidos en Estados Unidos) que hablan a tu programa ¿qué temores tienen?, ¿cuáles son sus historias de espanto?
“Los miedos de los pochos son más hollliwoodenses, más apegados a la televisión y lo norteamericano. Por ejemplo: No es lo mismo el Michael Mayer de la película Halloween de los años 80 que el que hicieron hace cinco años. Pensemos en personajes como Jason, de Viernes 13 o Freddy Krueger, de Pesadilla en la Calle del Infierno; si te fijas hoy en día si estos te atacan agarras un celular y marcas a la patrulla, a tu familia o a la pandilla y entre todos te defienden y les pegan y se acabó el problema, pero monstruos como Frankeistein, o el Hombre Lobo, eran situaciones en donde el miedo ocurría en lugares o bosques muy amplios, no había carro o teléfono para avisar del peligro y los miedos eran más profundos. Los pochos o americanos, por ejemplo, ven todas las soluciones en agarrar un carro, una escopeta o un hacha, pero no pueden sentir miedo si no ven sangre, es lo de Walking Dead, pero no existe el miedo sin sangre. La bruja que se transforma en lechuza o que alguien te toque en la noche, no hay sangre, es miedo, que alguien te toque a las tres de la mañana mientras duermes cuando se supone que estás a solas, es un miedo psicológico. No tiene que haber una moto-sierra de por miedo para sentir miedo, los pochos le tienen miedo a las cosas que vieron en la televisión”.
― Con el paso de los años al frente de este programa radiofónico y si fuera posible, haciendo a un lado la teoría psicológica y antropológica sobre este tema: ¿cómo se ido transformando la definición que tiene sobre el concepto de lo que es el miedo?
“Uno de los intereses de este programa es todas las personas que no tienen acceso a esa información, realmente son ellos los que controlan el mundo los que hacen que gire. Son los que miran la televisión, los que van al psicólogo, los que van al mercado. Cuando me invitan a tal lugar porque dicen que se aparece algo o a contarme una leyenda no voy a negar qué puedo sentir pavor, porque no sé a qué me estoy enfrentando. Suena cómico pero me han comparado con Carlos Trejo y Jaime Mausán, pero no es mi interés comprobar nada, si los fantasmas existen o no, yo para qué querría saber eso, en que me beneficiaría”.
― ¿A qué le tienes miedo?
"A no tener miedo, porque el miedo me impulsa a levantarme a salir adelante".