Por: Jorge Damián Méndez Lozano.
La locura, la decadencia, los vicios, la angustia; la realidad social vista desde la marginalidad de lo cotidiano a través de los anteojos del humor satírico, eso son los dibujos del artista bajacaliforniano Edén Durán Ochoa, a quien su público lo califica como ácido, oscuro y hasta como frustrado sexual.
Hace un par de semanas inauguró su exposición individual, La Tinta Precaria De Edén, dentro del centro cultural “Mexicali Rose”. Este "cimarrón", alumno de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Humanas, nos hace imaginar un mundo donde la especie se reproduce a partir no de dos sino de tres individuos. ¿Qué aspecto tendría un hijo engendrado por el cineasta Woody Allen, el escritor Roberto Bolaño y el músico Gustavo Cerati? Después de ver a Edén tengo una ligera idea.
Con motivo de su reciente presentación de trabajo, tuvimos una charla en donde nos habló de los elementos que conforman su trayectoria como dibujante, esto, bajo los efectos del tabaco, la nicotina y el agua natural fría bebida de una copa de cristal.
Edén Durán Ochoa, En Palabras Edén Durán Ochoa
Soy Edén y soy dibujante. Toda La Puta Vida Es Igual, es una frase que saqué de una canción de La Polla Record, una banda de punk español. En sí esa frase está en un dibujo mío porque es un cómic de una canción que se llama Radio Crimen y otra canción que se llama Toda La Puta Vida Igual, esa frase la usé en uno de los dibujos de mi exposición Tinta Precaria porque se me hizo graciosa y a la vez cierta porque toda la puta vida es igual.
Hago básicamente cómic, caricatura y arte secuencial, hechos en dibujo específicamente. La agonía para mí y la manera en que me gusta retratarla en mis dibujos es un sentimiento oscuro de dolor, pero que a la vez no sabes qué es en sí. Me gusta retratar la agonía en las caras y en los movimientos de mis dibujos.
Inicié en esto del dibujo desde niño, desde el kínder. Veía a mis hermanos dibujar y quería dibujar como ellos. Empecé dibujando a Mickey Mouse y cosas así y después empecé a hacer mis propios cómics que no estaban bien hechos, pero que eran los cómics de un niño, así es como empecé todo esto.
Las imágenes de mi niñez que trato de traer al presente por medio de mis dibujos son, por ejemplo, en esta exposición que acabo de realizar, hice unos dibujos que eran secuenciales y que titulé Alegoría De Una Niñez”, en donde trato de mostrar cómo fue mi niñez. Eran niños dibujando, había, por ejemplo, un dibujo de una Tortuga Ninja, que era lo que yo dibujaba de niño. También había imágenes con música de Los Ramones, que los escuchaba cuando tenía como doce años. Se trata de revivir todo lo que ya no se puede hacer ahorita.
Elegí el dibujo por sobre otras artes porque era más barato. Nunca fui a una escuela de arte, aprendí solo, dibujando en hojas de cuaderno. Nunca supe usar el óleo, y dibujar era para mí más fácil; me gustó la rapidez y la facilidad con que se puede hacer un trabajo.
Con cualquier técnica se pueden plasmar los mismos sentimientos y emociones. Puede haber un mural muy gigante, muy elaborado, pero que su discurso no valga mucho la pena, o puede haber dibujos, garabatos hechos en cinco minutos pero que transmiten un sentimiento mucho más profundo. Depende más de la persona que lo haga y la técnica, depende más de quien lo haga.
En mi opinión el discurso que mantengo en mi obra es retomar siempre la locura, la decadencia, los paisajes industriales de Mexicali; los temas subterráneos se podría decir, lo underground, lo marginal, lo gris de lo cotidiano. Me gusta hacer cosas cotidianas. Si voy en el camión me gusta dibujar a los pasajeros y ya cuando llego a mi casa lo elaboro mejor, pero siempre retratar la parte que no vemos, la parte no bonita de una sociedad.
Combino la literatura con el dibujo. En uno de los que expuse escribí algunas letras que eran cuentos ilustrados, así los llamo. En un dibujo puse a Bukoswski y Ernest Hemingway, porque son de mis grandes influencias en literatura, aunque ellos no hayan sido dibujantes, todo lo que ellos narran hace que me imagine cosas que después puedo dibujar.
Con mis dibujos lo que busco es darle vida a mis pensamientos, plasmarlos, materializarlos, que no se queden nomás ahí. Y mientras lo hago me divierto haciendo todo tipo de caricaturas, buscando cómo acomodar las cosas.
Todos los días dibujo aproximadamente unas seis hora. De cinco de la tarde a once de la noche; si tuviera más tiempo lo haría, pero ahorita esto es lo que puedo hacer. Pero el fin de semana sí, ahí me agarro dibujando y no tengo hora para pararle. Me gusta pintar en mi cuarto con una luz tenue que nada más esté directo a la hoja. Poner música, si se puede instrumental, para concentrarme, fumar algún cigarro y tomar cerveza, pero ya lo he intentado y no ha sido buena idea así que mejor no bebo.
Quiero concentrarme en hacer un cómic de corte periodístico, como algunos que ya hay, por ejemplo Maus, que es de la Segunda Guerra Mundial. Lo que acabo de exponer era más arte individual, pero quiero concentrarme en hacer una historieta más larga y continua; ese es uno de mis proyectos. Creo que mi obra la sigo construyendo. Quiero hacer algo más elaborado de lo que hago ahorita; mejorar mi técnica y el discurso de mi obra.
El sabor de mis dibujos sería un sabor amargo, como el de la cerveza. Me ofende la marginación, la pobreza, que las personas trabajen 12 o 13 horas diarias y que no les alcancé el dinero. Me pone feliz estar con mi novia, con mis amigos, ir a la playa y tomarme unas cervezas. Me bloquea, artísticamente hablando, el estrés del trabajo y de la escuela. Aunque se piense que un pintor es mejor que un dibujante en mi opinión pienso que pueden hacer lo mismo. Prefiero la angustia a la felicidad.