Separan a familias al llegar a frontera
Mexicali.- Cuando un huracán destruyó su casa en Chiapas, Evelina, indígena tzotzil, migró al norte para trabajar junto con otras familias. Ella imaginó todo tipo de vicisitudes, pero nunca anticipó ser separada de sus hijos. A casi una semana de haber llegado a esta frontera, el 22 de enero, el DIF de Mexicali y la Policía Municipal ingresaron sin orden judicial al domicilio que habitaba Evelina, junto con otras dos familias -seis adultos y 12 menores de edad-, todas originarios de Mitontic, Chiapas. “Para ingresar, primero la Policía tocó fuerte, los papás salieron y preguntaron por qué querían entrar, pero no contestaban, entonces no los dejamos entrar; volvieron a tocar y nos dijeron que eran del DIF Municipal, que nos traían cobijas, comida y colchonetas”, platicó Evelina a activistas. “Las mujeres nos pusimos contentas porque no teníamos ya comida”, relató. “Entonces abrimos, y entró la Policía para separar a los niños de los adultos, y nos dijeron que se los llevarían”. El DIF Estatal retuvo más de 24 horas a seis niños en un albergue, entre ellos, un bebé lactante de 10 meses. Otros seis hijos de indígenas duraron siete días en el albergue del DIF estatal. Ninguno hablaba español. Los padres fueron señalados en medios de comunicación como tratantes de personas, de acuerdo con activistas. Tan sólo en los dos primeros meses del año, organizaciones han documentado 21 infantes indígenas separados de sus familias por el DIF municipal, quien a su vez los canaliza a su homóloga estatal, sin una investigación formal en contra de los padres. Los migrantes avanzan al norte, con sus hijos, buscando una mejor calidad de vida, hablando sólo su lengua indígena y sin posibilidad de ser tratados con dignidad, pues ya hay un prejuicio generalizado. En la frontera, los indígenas se encuentran con abusos, discriminación, clasismo y maltrato, no sólo de la sociedad, sino de las propias autoridades municipales y del Estado, subrayaron las defensoras Angélica Medina, Paula Cruz Ríos y la abogada Sandra Pérez Juárez, en entrevista con Grupo REFORMA. Por años, las activistas han documentado la ignorancia de las autoridades para tratar a los indígenas. Los indígenas se ven forzados a trabajar en los cruceros, debido a la falta de trabajo en sus comunidades, y no se les ofrece apoyo para el cuidado de sus hijos, insistieron. Pérez Juárez dijo que, sin protocolo para la atención de comunidades indígenas, en el DIF estatal, los padres son sometidos a evaluaciones psicológicas. Incluso, el DIF Estatal envió el oficio IM/MXL/001/16/2021 a las familias obligándolos a participar en un taller denominado “crianza positiva”, el curso duraba 20 semanas, una clase por semana y aprobar el curso no garantizaba que se regresara a los niños. En tanto, la investigación de la supuesta red de trata no avanzaba, debido a que ni el DIF estatal ni municipal habían pensado en conseguir un traductor para los tzotziles, expusieron las activistas. La abogada Sandra Pérez Juárez consiguió un traductor y avisó a la Procuraduría. De esa forma, a los tres días de entrevistar a madres e hijos tzotziles se entregó a los niños más pequeños retenidos en el albergue. “¿Me pregunto si no se hubiera localizado a ese intérprete cuánto más habrían tenido que estar ahí esos niños?”, cuestionó la abogada. (Aline Corpus, Reforma, Nacional, p. 4) https://www.inm.gob.mx/gobmx/word/index.php/tema-migratorio-030421/