Redacción: Misha Herrera
EL PRODUCTOR
Alguien tiene que ser el que materialice los sueños, el que ponga todas las ideas del creativo en orden, una especie de semidios que tenga el temple, la cabeza fría y un corazón ardiendo en deseos de que el acontecimiento suceda.
Este ente debe disponer de meses y días que rindan mas de 24 horas para que en la fecha señalada, y al dar la tercera llamada, todo esté listo para el hecho vivo en el escenario. Llamadas telefónicas, escenografía, vestuario, utilería, difusión, sueldos, programas de mano y un sinfín de discusiones y arreglos con terceros, es lo que tiene que vivir un productor teatral.
El teatro necesita de ellos y el teatro moderno aún mas. Pareciera que 3 o 4 meses son suficientes para un proyecto teatral, eso que se lo digan a un productor y te dirá que nunca es mucho ni poco tiempo, es sólo el tiempo necesario para sacar el proyecto adelante. Y todo varía dependiendo del proyecto.
He sido testigo de proyectos que se levantan en un mes y proyectos de ensayos y juntas semanales de producción de un año y medio. El teatro es así y el productor lo sabe. El director pone la idea, la imagen y la creatividad, el productor se va encargar de ejecutar para que todo eso cobre vida.