MONITOR - FRANCOISE HARDY Y PAUL SIMON

Esta cancion lleva por titulo A cache cache y es interpretada por Francoise Hardy

Asi iniciamos MONITOR.

Hola a todos

Bienvenido a MONITOR.

Este es el programa de los descubrimientos musicales de UABC Radio.

Mi nombre es Jose Bautista 

y con gran placer les estare presentado las producciones mas relevantes 

producidas en el siempre cambiante mundo de la musica.

Iniciamos este programa con la musica de la cantautora, modelo y actriz francesa Françoise Madeleine Hardy

¿Y quien es Francoise Hardy seguro se preguntaran...

Aca unos datos que seguramemnte ayudaran:

Ella nacio en París el 17 de enero de 1944, 

vivió una niñez solitaria marcada por su extrema timidez 

y una estricta educación en un internado religioso de La Bruyère. 

Una salida para su monotonía vital era la música en la radio, 

escuchando con devoción a los grandes nombres de la chanson francesa.

Poco a poco fue aumentando sus influencias, que residían principalmente en la canción pop tradicional gala, 

el music-hall, el rock and roll, el jazz y el folk. 

Comenzó a cantar durante la adolescencia, cuando le regalaron su primera guitarra. 

Acudió a clases en el Petit Conservatoire de Mireille Hartuch, 

que compaginó con sus estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de la Sorbona, 

carrera que abandonó para estudiar Literatura.

Tras estudiar con Mireille Hartuch, en 1961, con sólo diecisiete años, 

firmó un contrato con la discográfica Vogue. 

Con su guitarra acústica la joven y tímida Françoise, 

comienza a actuar a principios de la década de los ’60 

por diversos clubes parisinos, interpretando sus tristes y nostálgicas historias.

Hoy les estoy presentando su disco numero 30 titulado Personne d'autre.

Al regreso les contare los d etsalles del mismo.

Asi iniciamos un programa lleno de musica exclusiva.

Musica de estreno para tus oidos solo aqui en MONITOR.

Françoise Hardy con Dors mon ange

Françoise Hardy con Personne d'autre

Françoise Hardy con Un seul geste

 

El año 2015, Françoise Hardy volvió a nacer. 

Había logrado superar un cáncer que los oncólogos que la trataban desde hacía diez años 

llegaron a diagnosticarle como incurable, 

postrándola en un hospital parisino para enfermos terminales. 

Un montón de meses de quimioterapia que debió interrumpirse 

pues había reducido a menos de cuarenta quilos esa ya, de por sí, ligera y escueta figura, 

cuya belleza llegó a cautivar y a causar auténticos estragos 

entre sus millones de fans y admiradores de todo el mundo 

durante toda la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos de este, 

pues su imagen icónica ha permanecido indeleble hasta nuestros días.

En tales circunstancias, su disco “L’amour fou” (2012), 

fue lanzado cuando su vida parecía finiquitarse de forma irremediable 

y como presumible testamento artístico, tras cincuenta años justos de carrera 

y casi una treintena de discos de larga duración originales, 

la inmensa mayoría, absolutamente maravillosos, 

amén de centenares de recopilaciones con sus hits editadas a lo largo y ancho de los cinco continentes.

La artista afirma que, además de los cuidados y el cariño impagables de los médicos que la cuidaban y mimaron, 

el milagro que ha obrado la recuperación de su salud lo ha propiciado la presencia cálida 

y próxima en todo momento, de las dos personas más importantes de su vida. 

Es decir, Jacques Dutronc, su marido y único amor verdadero, y Thomas, 

el hijo que surgió de dicha unión y que se ha forjado —como sus notables progenitores— 

un nombre de prestigio en el negocio musical; 

en su caso, gracias sobre todo a sus habilidades guitarrísticas, 

pues es un notable intérprete del estilo manouche.

El caso es que, por fortuna, a aquel “Amor loco in rigor mortis” acaba de sucederle, seis años después, 

un saludable nuevo álbum cuyo título inequívoco concede a esas dos personas insustituibles de su trayectoria vital, 

la razón principal y amor de su existencia. 

Como siempre ha ocurrido a lo largo de su prolífica y (casi) impecable carrera creativa, 

Françoise ha ido contracorriente de modas y postureos, 

anteponiendo a todo y a todos solo esa continua y flagrante búsqueda de calidad 

y buen gusto musicales que la han caracterizado. 

Aunando como siempre tradición y modernidad, poética y musicalidad, 

este disco “Personne d’autre” no observa, en absoluto, concesión ninguna a la galería 

y gracias a que su voz no ha perdido ni un ápice de su color y registro virginalmente primigenios, 

estas nuevas canciones, como ya nos tiene (tan bien) acostumbrados, 

suenan a gloria bendita y a placer auditivo absoluto.

Dejamos hasta aqui la informacion para continuar con la escucha del disco Personne d'autre 

(que significa nadie mas en español) de la eternamente bella Françoise Hardy.

Continuemos con el placer auditivo de la buena musica aqui en MONITOR.

Françoise Hardy con You're My Home

Françoise Hardy con Seras-tu là ?

Françoise Hardy con Train spécial

 

 

 

 

Este es el sonido de Paul Simon con la cancion One Man's Ceiling Is Another Man's Floor

Asi retomamos MONITOR

 

 

Ya estamos de regreso en Monitor

escuchando la musica de una figura iconica de la musica popular: Paul Simon.

El disco que nos ocupa el dia de hoy lleva por titulo In the blue light editado el 2018.

Con este disco realizo la que supuestamente será la última gira de su carrera.

Si bien la musica de este trabajo resulta brillante musicalmente —vaya eso por delante—, 

no deja de desconcertar un poco en su concepción. 

Lo componen diez canciones ya conocidas de su repertorio, 

canciones que, según explica el propio cantautor en las notas del disco, 

“estaban casi bien o resultaron demasiado raras en su momento y fueron pasadas por alto”.

El eterno camarada de Art Garfunkel —a su pesar— ha rehecho arreglos, 

estructuras armónicas e incluso textos intentando ajustar las composiciones 

a lo que “ya tenía más claro en su cabeza”. 

Para ello, además, se ha rodeado de una formación de músicos destacados, 

la mayoría del sector jazzístico o clásico, tales como Wynton Marsalis, 

Joe Lovano Bill Frisell, Jack DeJohnette, Bryce Dessner (de la banda The National) 

o el sexteto de cámara yMusic. 

El resultado son unas grabaciones de una sensibilidad y emoción exquisitas en las que, 

por encima de cualquier otro arreglo o instrumento, destaca la voz de Simon, 

más versátil y delicada que nunca, capaz de arañar y acariciar en el alma de cualquier oyente.

Dejamos hasta aqui la informacion para continuar con la escucha del disco In The Blue Light de Paul Simon.

Continuemos con el placer auditivo de la buena musica aqui en MONITOR.

Paul Simon con Love

Paul Simon con Cant Run But

Paul Simon con How the Heart Approaches

Estamos a punto de escuchar algunas cancions del nuevo disco del ex Genesis Steve Hackett.

Steve Hackett es el miembro más activo del mundo Genesis, es uno de esos músicos que no paran. 

No tuvo esos grandes períodos de inactividad como los que tuvo Peter Gabriel 

ni se le ocurrió jamás pensar en retirarse como lo hizo Phil Collins, 

si lo equiparamos con dos de sus compañeros de banda. 

Si no está haciendo un disco de rock está haciendo uno de guitara clásica 

o está colaborando con algún artista o está de gira, pero su vida musical no se detiene: 

en marzo del 2017 sacó The Night Siren, 

durante el 2018 apareció un disco en vivo con canciones de Genesis y otro junto a Djabe, 

la banda húngara de jazz fusion y ahora, recién comenzado el año tenemos At the Edge of Light, 

su nuevo álbum de estudio. Todo esto mientras sigue de gira.

Hackett se encarga de mantener viva la llama del rock progresivo en general y de Genesis en particular, 

aunque su música actualmente vire más hacia el lado del King Crimson setentoso que al de Genesis. 

Lo que ofrece es conocido: virtuosismo con su guitarra (y una banda tan virtuosa como él), 

largos pasajes instrumentales, cambios de tempo. 

No hay demasiada novedad, Steve se apega a las fórmulas que conoce de memoria y que ejecuta a la perfección. 

Hay intrusiones de la world music (aunque no tantas como en The Night Siren), 

el mejor ejemplo son los aires orientales que el sitar le otorga en la cancion “Shadow and Flame”

incluida en este disco y la cual escucharan a continuacion.

Aparece también un intento de hit (que ya ni se molesta en lograr, sabe que es un artista de culto 

y ni siquiera lo lanza como corte de difusión), “Hungry Years” es simple y pegadiza, 

hasta el solo del final busca más una melodía amable que una muestra de destreza 

aunque por momentos asoma el virtuoso que puede hacer lo que quiera con la guitarra.

Dejamos hasta aqui la informacion para continuar con la escucha del disco At The Edge Of The Light

del ex genesis Steve Hackett

Continuemos con el placer auditivo de la buena musica aqui en MONITOR.

 

Steve Hackett con Fallen Walls and Pedestals

Steve Hackett con Shadows and Falme

Steve Hackett con Beasts in Our Time

Françoise Hardy, Paul Simon y Steve Hackett