Se sabe que cuando las mujeres usuarias de drogas inyectables tienen a sus hijos en los hospitales públicos deben llegar preparadas para mentir con respecto al uso de drogas. Si dicen la verdad les quitarán a sus hijos e inmediatamente éstos quedarán en custodia del DIF. Así es que deben ocultar todas las señales. Otro problema que enfrentan las madres MUDIS es el del síndrome de abstinencia. Si la “malilla” llega, en el hospital no les dan nada para aliviar sus síntomas. Es por esto que muchas usuarias salen del hospital para usar sustancias y cuando regresan por sus bebés, éstos ya han sido señalados como bebés abandonados y turnados al DIF Estatal. Aunque faltan estudios serios que a partir de la revisión de expedientes puedan demostrar este dato, desde la Procuraduría de la Defensa al Menor y a la Familia se estima que del total de los niños que tienen en su resguardo, el 69% llegó allí por omisión de cuidados, el 20% por maltrato físico y el 11% por abuso sexual. Lo más relevante para la presente investigación es que se ha identificado que la prevalencia de padres o cuidadores con un uso problemático de drogas ilegales está correlacionada en más del 65% de los casos. Se dibuja entonces un panorama desalentador, donde las mujeres usuarias de drogas inyectables no cuentan con una red de solidaridades y alternativas que velen por su derecho a la maternidad. Por otro lado, existe un sistema de cuidados saturado, donde los menores deben permanecer institucionalizados hasta cumplir la mayoría de edad, alejados de su seno familiar y comunitario. Encuentra esta investigación de la Dra. Paola Ovalle en https://politicadedrogas.org/site/evento/id/24.html
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