Agudas notas que se dibujan en el transparente del plano auditivo, secuela de los zarpazos que Rosas imprime con enjundia a su guitarra, con la intención de preparar terreno para posteriormente abrir paso a su contundente y firme voz, que en ocasiones flaquea al mismo tiempo que su fuerte sentimiento empieza a apoderarse de su cuerpo, para expresar desde lo más recóndito de su ser, las emociones que caracterizan sus melodías. Es originario de Culiacán, con residencia en esta ciudad de todos: Tijuana. Sus temas están impregnados de emociones que se expresan a sí mismas de la manera más suave y sutil, y conforme van progresando muestran la profunda raíz de donde surgieron, su lenguaje: la poesía; su vehículo: la música. Sus letras destilan una descabellada elocuencia, misma que otorga un rasgo característico a su obra; la peculiaridad de la estructura de sus canciones, indudablemente, hipnotiza a quien le escucha, absorbiendo sus sentidos a un paisaje de expectativa y asombro.